Posteado por: aarbaiza | 19 enero 2011

De objetivos, tendencias y derechos universales

(Artículo de Opinión, publicado en el periodico SOLOS, página 4, número 60, de la Union de Profesionales y Trabajadores Autónomos de España (UPTA)). 

El tiempo pasa… Un año se va, otro viene, se renuevan las ilusiones, los compromisos, los propósitos. Tanto a nivel personal como profesional, cuando ante nosotros se abre la perspectiva de un nuevo año nos marcamos objetivos que no siempre después nos tomamos verdaderamente en serio cumplir. Por ejemplo, ¿cuántos autónomos estarán pensando: “De este año no pasa, en 2011 invierto en tecnología”? Ojalá sean muchos, pues aún son muchos los que carecen de todo tipo de herramientas tecnológicas para optimizar la gestión de su negocio. Pero lo que realmente importa es que, los que se lo planteen, lo lleven de forma efectiva a la práctica.

Y no valen excusas. Es cierto que estamos en crisis, que por mucho que nos cuenten no se ve tan claro que de verdad hayamos tocado fondo, y que, siendo realistas, 2011 no se presenta mejor que 2010… Es cierto que muchas pequeñas empresas están sobreviviendo a fuerza de reducir al máximo sus costes y tirar de sus “reservas”, conseguidas gracias a una buena gestión realizada durante los años de bonanza; y que cuando el dinero sale pero no entra, al final la saca se acaba vaciando, y por ello gran cantidad de empresas se encuentran al límite de su resistencia y miran temerosas al año que comienza. Pero no podemos seguir viviendo de espaldas a la tecnología.

En el colectivo de autónomos podemos distinguir dos perfiles bien definidos. Por un lado, están los denominados profesionales liberales (médicos, abogados, ingenieros, etc.), a los que podríamos llamar “autónomos de despacho”. Por otro, encontramos a los que se dedican a actividades derivadas de la tradicional Formación Profesional (electricistas, fontaneros, carpinteros…), aquellos para los que sus herramientas de trabajo son sus utensilios y aparejos y su furgoneta. Son éstos los que verdaderamente presentan una “brecha digital” dentro del colectivo, a los que más les está costando migrar a una nueva forma de gestionar su pequeño negocio, y los que siguen sin ver claras las ventajas de las nuevas tecnologías, si las comparan con las dificultades que acarrea su incorporación a su actividad.

No hay que obviar que cada año crece el número de autónomos que dispone, al menos, de un ordenador o cualquier otro dispositivo con conexión a Internet, aunque no siempre su uso es exclusivo para su negocio, ya que, no lo olvidemos, el autónomo es también un ciudadano, en muchas ocasiones con familia e hijos, que pueden ser en última instancia los verdaderos usuarios de ese equipamiento. Pero también es verdad que, en Europa, la tendencia actual para tratar de llegar con el mensaje tecnológico al trabajador autónomo es utilizar la estrategia de acercarse a él como ciudadano, intentando que, finalmente, por mimetismo llegue a convencerse de que, si Internet es útil para realizar determinados trámites y actividades en su vida personal, también lo puede ser para su actividad profesional.

Por otro lado, en un escenario de crisis económica como el actual, en el que muchas empresas se han ido a la quiebra y muchos trabajadores por cuenta ajena se han quedado sin empleo, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) pueden resultar una herramienta estratégica para reinventar y reorientar su vida profesional. De hecho, no pocas personas desempleadas, cansadas de buscar trabajo sin éxito, se han decidido a crear su propia empresa o han conseguido trabajar por cuenta propia como profesionales externos de otras empresas, para lo que simplemente han necesitado una pequeña inversión en equipamiento informático y conectividad (si no lo tenían ya) para poder trabajar desde su casa con unos costes mínimos.

Hoy día, con un ordenador portátil conectado a Internet se puede hacer prácticamente cualquier cosa, y lo que es mejor, desde cualquier lugar y a cualquier hora, sin ningún tipo de condicionante. Asimismo, la proliferación de dispositivos de tipo Smartphone (BlackBerry, PDA, iPhone) y las tabletas gráficas como el iPad, tan de moda ahora, permiten una ubicuidad que para muchos autónomos es de gran utilidad para el desarrollo de su actividad. No cabe ninguna duda de que las tecnologías de movilidad son el futuro, y una tendencia clara para el año 2011.

Pero para que todo esto pueda llegar a tener lugar, el aspecto más básico son las infraestructuras de telecomunicaciones. ¿De qué le serviría un ordenador o un iPhone a un emprendedor que decide poner en marcha un negocio de venta online de miel natural de la Alpujarra granadina, si al pequeño pueblo entre montañas en el que vive no llega la banda ancha o la cobertura de telefonía móvil? El Gobierno hablaba de la conexión a Internet de banda ancha de 1 Mega como un servicio universal, y es cierto que en la actualidad llega al 90 y pico por ciento de la ciudadanía, pero es ese último trecho el más difícil de escalar, y al que es imprescindible ascender si queremos que, de verdad, en España no existan ciudadanos de primera y de segunda en materia de Sociedad de la Información. Confiemos en que en 2011 se siga avanzando en este sentido, con la colaboración y coordinación de las administraciones públicas a todos sus niveles.


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